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Carlos Acosta Milian 3Ernesto García - www.TeatroenMiami.com 

Hace meses que no nos vemos. Llega puntual, cerca de las doce y trae, como casi siempre, un par de bolsas plásticas. Sé lo que contienen. Aparto una que pongo a buen recaudo del calor dentro de la nevera. La otra, sobre la mesa, apenas cubre dos visibles botellas de vino. Su saludo es grande y cordial; mi perro ladra asustado. Lo calmo con un amable regaño.

Tengo el sacacorchos en la mano y busco en la bolsa cual será el primer vino. Mientras lo descorcho me cuenta que es de Rías Baixas, vino blanco con uva albariño. Brindamos por la salud, por la amistad y por dinero. El vino es bueno; seco.

Carlos Acosta-Milián llegó de España hace cinco años, luego de una larga lista de obras teatrales, programas de televisión y una decena de películas. Somos amigos desde aquellos lejanos días donde el período especial en Cuba intentaba matarnos de hambre.

Servimos la segunda copa y aprovecho para saber su opinión sobre el teatro de Miami.

—Luego de cinco años viviendo en la ciudad y seis obras estrenadas aquí. ¿Cómo lo ves? – pregunto mientras le sirvo del vino gallego.

—Me reafirmo en mi primera percepción. –responde refiriéndose a una entrevista que le hice hace tres años —Sigo observando gran variedad en la oferta por parte de los creadores teatrales y esa variedad,  ayuda a satisfacer los disímiles gustos del público tan heterogéneo al que va dirigido el producto. He podido en estos años, a través del producto, identificar el sello de su creador y cada espacio, con el tipo de espectáculos que ofrece, algo que es muy positivo. Cada espectáculo tiene su público que lo disfruta y defiende hasta la incondicionalidad más absoluta, hecho qué me parece tremendamente aplaudible.

Carlos Acosta Milian 2—Ese es sería un punto a favor. ¿Y dónde crees que falla?

—Sí, la variedad es el punto fuerte, aunque no necesariamente en todos los casos, variedad y calidad vayan cogidas de la mano. Es quizá en la relación variedad-calidad, donde flaquee la oferta teatral de Miami. —Bebe un sorbo de vino y me aclara. —Esta valoración por supuesto responde, a lo que según mis patrones, está relacionado o no, con la calidad teatral que no tiene por qué coincidir con el gusto soberano, de otro tipo de espectadores.

Le propongo dar una vuelta por el jardín para mostrarle mis progresos con los frutales y el huerto. Llenamos las copas y mientras caminamos me interesa saber qué encuentra en el teatro. ¿Qué hay allí?

–El Teatro sigue siendo para mí ese espacio que me permite vivir durante dos horas, sin interrupción, la vida de un personaje y donde mi energía como actor interactúa con el público durante el tiempo que dura la función. La audiencia que acude cada noche a la obra es diferente a la de la noche anterior y eso hace que dos funciones de la misma obra sean completamente diferentes una de la otra. En cuánto a energía, es lo más parecido a cuando te encuentras a la orilla del mar, sobre la arena mojada por las olas y decides hacer sobre esa arena el mejor de tus  dibujos, sabes que cuando vuelva la ola lo borrara y no dejará rastro de tu creación. Así es el Teatro, cada noche con cada nueva función, has de empezar desde cero. Es el eterno encanto de lo efímero. Lo hago porque experimento un disfrute indescriptible. También es cierto que para poder mantener al Teatro en ese recinto sacro que le he encontrado, no puedes hacer por hacer. Pero si solo haces el Teatro que te gusta, entonces, ¿Cómo haces para vivir?

Carlos Acosta Milian 1Lo invito a sentarse en unos troncos bajo unos robles que nos ocultan del sol, aunque el calor no cede. Hacer teatro es sacrificado, se hace a destajo en el tiempo de descanso luego de las largas jornadas de trabajo que pagan las facturas. «¿Cómo haces para sobrevivir?» – pregunto.

–Yo encontré una manera muy práctica, por lo menos a mí me ha funcionado. Lo descubrí mientras vivía en España. Es algo que todos los actores del mundo hacen, no solamente aquí en Miami; encontrar un trabajo que generalmente no tiene nada que ver con el oficio de actor pero que te ayuda a pagar tus gastos diarios y, al mismo tiempo, te da la libertad de seguir manteniendo en el Teatro esa selectividad necesaria a la hora de elegir tu siguiente obra. No te niego que después de ocho horas de trabajo necesito sacar un extra de energías para enfrentarme a un nuevo ensayo con unos procesos creativos bien exigentes. Aposté por esa solución de vivir de un trabajo común para no tener que hacer en el Teatro nada que no me llene artísticamente y no pienso renunciar a ella.

El calor, el sonido de la naturaleza y los altos robles que nos cobijan sucumben al sonido ajeno de su celular que timbra y una voz electrónica le advierte quién llama. Responde y le cuenta que estamos haciendo una entrevista para TeatroenMiami.com. Pienso en la interrupción tecnológica y la asocio al teatro. De un sorbo termino mi copa:

—Estamos rodeados de aparatos, la tecnología inunda nuestra existencia. –le señalo el celular mientras lo guarda en el bolsillo del pantalón. —Pensaba, mientras hablabas por teléfono, los milenios de edad histórica que tiene el teatro. Seguramente era practicado, de manera ritual, por aquellos mismos hombres que pintaron en Altamira hace cuarenta mil años. ¿Tiene el teatro algo que decir a la generación nacida con el nuevo siglo?

Me señala la copa vacía y decidimos ir a rellenar con lo poco que queda de Rías Baixas. Mientras caminamos comenta:

—Siempre que existan historias que atrapen al espectador, el Teatro podrá seguir contando con el público de cualquier época por muy avanzadas y adictivas que nos resulten las nuevas tecnologías. Como seres humanos somos curiosos por naturaleza y necesitamos que nos cuenten historias nuevas a cada momento. Esto lo arrastramos desde nuestra infancia, cuando cada noche les pedíamos a nuestros padres que nos contarán un cuento antes de irnos a dormir. –Llegamos y reparte a partes iguales el vino blanco mientras descorcho la segunda botella. —El Teatro llegó a la vida del hombre antes que las nuevas tecnologías y es responsabilidad de dramaturgos, directores, escenógrafos, actores y hasta del acomodador que nos indica dónde sentarnos cuando llegamos a una sala,  seguir siendo parte de su entretenimiento y al mismo tiempo saber mandarle un mensaje poderoso, a ése "Voyeur" que compra un ticket para cada nueva  representación que como teatristas vamos a ofrendar.

Me queda la duda rondando y nos reímos, siempre lo hacemos, con la marca del vino que sigue: Un Torrepingón, que nos saca de Galicia para llevarnos a Peñafiel, cerca de Valladolid. Sirvo poco, solo lo suficiente para probarlo y apreciar las diferencias entre ambos. Este es afrutado, otra uva (la verdejo), otro clima, otro vino.

Hace pocas semanas Carlos estrenó Baño de Luna bajo la dirección de Nilo Cruz. Le pregunto sobre su experiencia con Nilo.

—Nilo Cruz fue un sueño que, por suerte para mí, se hizo realidad y que felizmente no se  convirtió en una quimera.

Carlos Acosta Milian 4Decidimos refrescar el Torrepingón y dejo la botella en el congelador por unos minutos.

—Descubrí a Nilo como autor, en el año 2003, mientras vivía en España y un día leo en la prensa: "Cubanoamericano gana el Pulitzer en la categoría de Drama y se convierte así, en el primer hispano ganador de tan prestigioso premio"— enmarca con los dedos el titular imaginario como si estuviera frente a él — Aquello despertó en mí una curiosidad sin límites y me centre en la tarea de localizar la obra con la qué ganó el premio: "Anna en el trópico". Me fascinó, me pareció súper atractiva y a la vez innovadora por lo que representa el mundo del tabaco dentro de la cultura cubana y por el significado que tiene el lector de tabaquería dentro de ése mundo. El mismo José Martí en su etapa de exiliado en Estados Unidos se ganó la vida como lector de tabaquería en Tampa. No existe antecedente  en el teatro cubano de ninguna obra que aborde el tema con una capacidad de lirismo, poesía y cubanidad tan elevadas.

Dos años después en 2005, mientras grababa en la Sierra Norte de Madrid unas escenas de la serie "El Comisario" para la cadena Tele5, alguien del equipo de producción de la serie me comentó que había una importante actriz cubana grabando también escenas. Pido que me la presenten. No era otra que Teresa María Rojas. Me dice Teresa que estaban representando "Anna en el trópico" en el Teatro Alcázar de la céntrica Calle de Alcalá en Madrid. Fue entonces cuando descubrí al Nilo director y quedé engatusado, me dije, algún día quisiera trabajar con este director en alguna de sus obras.

Al nombrar a Teresa María Rojas mis propios recuerdos se precipitan. Me parece curioso que fuera Teresa el punto de contacto. Fue ella quien me presentó a Nilo y su obra hace diecisiete años cuando me invitó a componer la música de su obra “A Park in our House”. No es de extrañar tampoco su papel ya que en aquellos lejanos días Nilo Cruz no había ganado el prestigioso premio y ella había escogido una de sus obras para dirigirla. Pienso e intento interrumpirlo para hablarle de ello pero dejo que Carlos, en su entusiasmo, continúe su historia:

Carlos Acosta Milian 5—Posteriormente en 2012 la vida me trae a vivir en Miami y en 2013 Nilo comienza con Arca Images un ciclo de estrenos de sus obras. Disfruté, como espectador de "Hortensia y el museo de los sueños", "Hurricane", "Belleza del padre" y "El color del deseo". El poder deleitarme con estas piezas no hizo más que alimentar mis deseos de trabajar con Nilo, pero esto no fue posible hasta que un día, el actor y director Raúl Durán a quién conocía de Cuba, me invita a hacer una lectura con público de la obra "La Cena" de Giuseppe Manfridi. Entre ése público se encontraba Nilo. Hablamos después de la lectura y quedó abierta la posibilidad de trabajar juntos.

—En “Lorca en un vestido verde” ¿cierto? – pregunto mientras traigo de vuelta el vino que se estaba enfriando y ahora suda al contacto con la humedad mayamera.

—Sí, en el 2016 me llama la actriz Alexa Kuve, directora ejecutiva y productora de Arca Images. Me hace un casting, lo paso y me integro al montaje de "Lorca en un vestido verde". Te confieso que durante el proceso de trabajo descubrí a uno de los directores con mayor sensibilidad teatral y con quien me sentí identificado plenamente a nivel estético. Esa primera experiencia superó con creces, la percepción que tenía de él como artista.

Creo que tenía sed porque al terminar la oración dio da un largo trago a la copa de vino blanco.

—Y ahora “Baño de Luna” – dije mientras le servía más.

—La experiencia ha sido igual de gratificante que la primera vez por lo que no escondo mi deseo de repetir vivencia nuevamente.

—Un éxito. ¿No? Funciones llenas, doble funciones y una segunda temporada en el Black Box del Dade County Auditorium.

— El día del debut de la obra ante el público pude comprobar la veracidad de lo que muy sabiamente nos dijo Teresa María en uno de los últimos ensayos antes de la primera función – piensa unos segundo buscando en la memoria las palabras exactas —“La audiencia también dirá su línea y nosotros tendremos que ser capaces de escucharla" Esta obra se conecta con los espectadores desde el minuto uno. El observador queda subyugado por la historia hasta el minuto final cuando cae el telón. No me gusta la palabra "Éxito" para definirla porque logra algo más profundo: conexión; con quien inevitablemente cae rendido a su fábula.

Entonces saco de la nevera la bolsa plástica que contiene el manjar de nuestros encuentros. Un cebiche peruano, ácido y fresco, acompañado de camote y choclo. Y como nos gusta tanto Carlos siempre compra un par de raciones extra de Leche de Tigre. Comemos en silencio por unos segundos mientras el vino y el cebiche se reconocen como colegas inseparables del festín.

—¿Quién es el Obispo Andrews? —pregunto refiriéndome al personaje que interpreta en “Baño de Luna”

Carlos Acosta Milian 6—El obispo Andrews es un jerarca dentro del diseño piramidal de poder en la Iglesia Católica, que se encuentra a mitad de camino entre el Padre Monroe (Su discípulo y protagonista de la obra) y el Papa, que llegado el momento tiene que aplicar el poder que le otorga la institución con la mayor dureza que le exigen las circunstancias, pero sin descuidar el lado humano. — Me muestra una foto del personaje en una escena con el Padre Monroe y continúa diciendo. —Andrews agota todas las variantes humanamente posibles para convencer al Padre de que nuestra naturaleza humana nos condiciona como pecadores y que cualquier error que cometamos en esta vida tiene solución a través del arrepentimiento.

Y es muy bonita la relación entre ellos dos que está establecida por texto y que nosotros como actores resaltamos —con el dedo me señala a Ariel Texidó con quien comparte la escena que muestra otra fotografía. —También el director le dio un énfasis especial porque estos dos hombres, sin olvidar sus cargos oficiales dentro del clero, son amigos y esto se percibe claramente cuando Andrews en un arranque verdadero de sinceridad, de aquella que solo se tiene con un amigo auténtico, le revela que el también pasó por lo que el Padre está pasando y le dice: ......."Usted no es el único hombre en el mundo que ha luchado con estos sentimientos, otros, en su misma situación también hemos luchado".

Percibo el entusiasmo en el tono de su voz y hago una pregunta tonta de la que imagino la respuesta:

—¿Lo disfrutas mucho?

—Andrews es uno de esos personajes humanamente hermosos que cualquier actor al leerlo siente un deseo irrefrenable de querer interpretarlo. Te aseguro, lo he disfrutado a plenitud.

—¿Qué queda de aquel estudiante de actuación que fuiste una vez? —Me decido dar un vuelco al pasado. A esa época que todos recordamos con felicidad. —¿Cuáles fueron tus sueños cumplidos y tus anhelos fracasados?

Increíblemente hoy tengo más sueños que cuando era un estudiante lleno de ilusión por los pasillos de la ENA en Cubanacán y eso me mantiene con ambición y energías para no parar en la lucha.

Se pasa la mano por la cabeza rapada y dice entre risas:

— También soy realista y veo imposible de materializar,  por físico y por edad, aquel sueño que tuve un día en la época de la ENA, de hacer el personaje de Romeo en la tragedia de "Romeo y Julieta" de William Shakespeare. —Se detiene por un momento y termina, empinando el recipiente, lo que queda de la leche de tigre. —Peinando mis recuerdos, veo que entre tantos sueños que tuve mientras estudiaba este oficio, hay algo de lo que soñé que sí he hecho realidad y es haber podido trabajar en tres medios tan disímiles, por lenguaje, como lo son el Cine, el Teatro y la Televisión.

—De los sueños pendientes, ¿cuales crees que serán realizables?

—Estoy amasando un montón de sueños y sé que todos podrán ser realizados. Pero ahora mismo estoy enfocado en el más inmediato, que será mi próximo personaje a interpretar (Todavía no sé cuál será) pero al que le voy a poner mis energías más viscerales para entregar al público un trabajo completamente honesto.

El tono tenía un dejo de cierre y aproveché para dar por terminada la entrevista. Quedaba mucho por conversar de otros temas y otros mundos.


 ‘Baño de luna’ On.Stage Blackbox del MDCA. 2901 W. Flagler St. Funciones: SEPTIEMBRE 7, 8 Y 9. www.arcaimages.org.

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